miércoles, 15 de julio de 2015

El resultado de esperar






Dios tiene un propósito y un plan para su vida, y su tiempo es perfecto. A veces, Él responde nuestras oraciones con un “sí” o un “no”. Pero, en otras ocasiones, dice: “Ahora no”. Cuando este sea el caso, podemos aprovechar las ricas recompensas que recibimos mientras esperamos.

Una bendición muy práctica es que Dios nos fortalece mientras nos apoyamos en Él. Isaías 40:31 habla de un águila que se remonta a las alturas —una metáfora adecuada de cómo el creyente que obedece al Señor será levantado y sostenido por el Espíritu Santo. De hecho, es interesante notar que la palabra hebrea para “viento” y “espíritu” vienen de la misma palabra: ruach.

Cuando enfrentemos una decisión difícil, lo fundamental es aprender a esperar. No hay ningún versículo de las Sagradas Escrituras que nos diga que debemos tomar las riendas de nuestra vida y encargarnos de librar nuestras batallas. Dios es quien lo hace a nuestro favor (2 Cr 20:15), pero debemos ser pacientes y confiar en Él.

Cuando David enfrentaba sus batallas más grandes, esperaba en el Señor. Dios lo sacó del foso de la muerte y lo plantó en tierra firme (Sal 40:1-3 NVI). Él hará lo mismo por usted. Cuando usted le obedece, el Señor le da las fuerzas para hacer las cosas que Él requiere; su Espíritu hace por usted lo que le resultaría imposible hacer por sí solo.

Al leer la Biblia, vemos que cada vez que un fiel servidor de Dios ganaba una victoria era porque estaba esperando y confiando en el Señor. De la misma manera, usted podrá experimentar la victoria si espera en Él.

Bendiciones y hasta pronto

martes, 16 de junio de 2015

Los recursos para el ministerio.





Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.

Son solo y únicamente los recursos divinos la base fundamental de satisfacción para el creyente y serán esos recursos  quienes satisfacen las necesidades humanas por medios de siervos fieles al Señor y a su obra, a fin de que el Señor sea Glorificado, Honrado, Exaltado y Magnificado

Dentro de la Iglesia tenemos muchas dificultades y una de la más destructiva es cuando él o los ministros creen tener los recursos para satisfacer las necesidades espirituales de los fieles

Entonces lo primero que debemos entender es que Dios no nos ha llamado a fabricar los recursos pertinentes para que la iglesia crezca y avance.

El Señor nos ha llamado a ser buenos administradores y distribuidores de los recursos que Él ha preparado y entregado en nuestras manos a fin de que podamos trabajar en su obra conforme a su Voluntad.

Solo Él tiene los recursos para satisfacer las necesidades humanas; todo lo que nosotros podemos hacer es recibir sus riquezas y compartirlas con otros: No tengo plata ni oro, fue la respuesta de Pedro, pero lo que tengo te doy Hechos 3:6

En lo que se refiere al ministerio todos estamos en bancarrota y solo Dios es rico. Como dijo Pablo: somos como pobres, más enriqueciendo a muchos 2 Corintios 6:10

El milagro de Cristo de la alimentación de los cinco mil es el único milagro que aparece registrado en los cuatro evangelios  Mateo 14:14 al 21; Marcos 6:35 al 44; Lucas 9:12 al 17; Juan 6:1 al 14 Cuando los discípulos vieron ante ellos a más de cinco mil personas con la necesidad de la alimentación, no sabían qué hacer; pero de todos modos se atrevieron a dar sugerencias. Lamentablemente hasta este día los siervos del Señor quieren darle sugerencias a Dios.

Los recursos son del Dios todo poderoso para satisfacer las necesidades de toda la raza humana, solo Él sabe nuestra necesidad y está dispuesto a socorrernos en ella, sea Emocional, Salud, Económica o Espiritual.
Salmos 24:1 De Jehová es la tierra y su plenitud; El mundo, y los que en él habitan.

Bendiciones y hasta pronto.